Derrick Rose es el alma y corazón de este equipo de los Knicks de Nueva York. El Madison Square Garden late y vibra al ritmo que D-Rose, un jugador que hace unos años prácticamente dimos por retirado, impone.

El año pasado, durante los playoffs, quien en su momento fuera el MVP más joven en la historia de la liga mantuvo competitivo por una serie entera a un equipo de Nueva York que no se encontraba ante los Hawks de Atlanta en un duelo que pasará a la historia del MSG. El villano del cuento, Trae Young, ganó la partida, pero Derrick se convirtió en el jugador más importante del conjunto neoyorquino por cinco partidos.

A partir de eso, parecía claro que Rose tendría su puesto titular asegurado con el cuadro Knickerbocker, pero la gerencia no lo vio así. La incorporación de Kemba Walker al equipo trajo consigo ruido sobre si el base ex de Chicago debía ser quien comenzara o si el recién llegado debía tener ese puesto. Derrick, como el veterano y líder en el que se ha convertido, dejó en claro cómo iba a ser la situación:

“Él comenzará. Haré lo que sea necesario para cambiar el juego en nuestra favor. No me preocupan mis minutos”.

Esta declaración fue en la ‘offseason’ después de la serie en Playoffs contra Atlanta y tras ganarse el corazón de la gran manzana. Si eso no es un líder, no sé qué lo es.

De vuelta a salvar el día

Walker ha tenido un arranque menos que óptimo con los Knicks de NY. A pesar de que sus movimientos, arranques y fluidez están ahí, Kemba empezó con porcentajes de tiro promedio y su defensa es deplorable. De hecho, el ‘rating’ defensivo del cuadro de Thibodeau está entre los seis peores de toda la NBA, compitiendo con equipos como Nueva Orleans, Orlando y Sacramento.

A pesar de los momentos turbulentos por los cuales pasa el equipo en este punto de la temporada, Rose mantiene uno de los mejores Plus-Minus de toda la NBA.

Los Knicks se encuentran 7-6 en este momento, luchando por mantenerse en el octavo puesto del Este y ya veremos si quien está al volante decide por poner a Derrick como el titular en una situación que lo pide a gritos.