El 6 de octubre de 1993 el mundo cayó en una parálisis emocional luego de que el hombre más popular e idolatrado del momento anunció públicamente que sus increíbles jugadas y su incomparable competitividad dentro de la duela ahora solo estarían en videos viejos y en los recuerdos de quienes lo presenciaron. 

Diferentes conclusiones fueron las que intentaron explicar este acontecimiento donde un deportista en su mejor momento profesional decidió retirarse. Pero lo cierto es que el tiempo en el cual Michael Jordan se mantuvo alejado del basquetbol le sirvió de sedante existencial, descansando del constante acoso de la prensa y de estar en el foco masivo de atención en el que se le exigía estar el cual se sabía que ya lo había cansado.

Asesinato de su padre

Otro suceso que ocupó la mente de Michael fue el asesinato de su motor principal, su padre. En el verano del mismo año de su primer retiro James Jordan perdió la vida debido a un asalto con arma de fuego. Esto fue la gota que derramó el vaso de emociones para que la leyenda de los Bulls decidiera probar suerte en el deporte que tanto amaba su padre, el béisbol, en donde no tendría la misma presión imponente de todo el mundo sobre sus hombros.


“Me ha hecho darme cuenta de lo corta que es la vida, de cómo las cosas pasan rápidamente. Hay momentos en la vida en los que tienes que dejar el deporte de lado. Quiero dedicar más tiempo a mi familia, porque he sido muy egoísta durante este tiempo y he dedicado todo al baloncesto”.

Tal como su padre le enseñó, MJ trató de enfocarse en el lado positivo e ignorar todas las hipótesis y conclusiones que rodeaban a la muerte de su padre.

“Intenté ver lo positivo en lo negativo, que era lo que él siempre me decía. La gente que contaba aquellas historias y especulaciones lo hacían para hacerme daño” expresó el ídolo de los 90´en su documental ´The Last Dance´.

El Jordan del béisbol

No es secreto alguno que Jordan tuvo un rendimiento poco sobresaliente al bate de los Chicago White Sox, equipo de quien también era dueño de los Bulls, Jerry Reinsdorf. Esto picó el orgullo del deportista e incluso tuvo que conformarse con participar en ligas menores. 

Es claro que las expectativas eran grandes ya que ‘Michael Jordan podía hacerlo todo’ y aunque nunca se logró ver un impresionante nivel como beisbolista de su parte, personajes como Terry Francona (ganador de dos Series Mundiales con los Boston Red Sox en 2004 y 2007) y Cart Bloom (narrador histórico en el beisbol) aseguraron que, con par de años en el deporte, Jordan estaría entre los mejores.

Durante su ausencia 

MJ pasó un largo tiempo de reflexión durante su ausencia del aro, mientras que los Bulls perdían la racha de campeonatos y vivían momentos de constantes altas y bajas. Cada parte enfrentó momentos complicados, tanto los Bulls, como su mítica leyenda; Jordan no presenciaba momentos de cúspide y los Chicago Bulls ya no eran vistos como invencibles. Entre partidos de béisbol y descansos mentales en los campos de golf, quien en su momento portó el ahora retirado número 23 extrañó cada vez más al deporte que lo vio convertirse en una figura mundial.

“He vuelto”

El 18 de marzo de 1995 la relación de Michael con los Chicago Bulls volvió a nacer con el famoso fax de dos palabras que significó el regreso de la leyenda y la emoción en millones de fanáticos: “Im Back” (“he vuelto”).  Una decisión tan correcta como su mismo juego, regresar a la NBA, justo a tiempo para continuar con el legado que había quedado en pausa después de infinitas incógnitas.