El Heat de Miami ha experimentado distintos momentos sagrados en su relativo corto tiempo de vida. Desde su nacimiento oficial en la temporada 88´- 89´, el equipo de Florida estuvo destinado a convertirse en una nueva especie de ‘villano’ dentro de la NBA. Uno de los principales factores para que ese destino fuera creciendo fue que Ron Rothstein, uno de los arquitectos del mítico estilo defensivo de los 'Bad Boys' Pistons, aceptó ser el primero en tomar el timón del Heat.


Los orígenes

El ADN antagonista fue plantado y desarrollado lentamente desde entonces y, aunque la franquicia no se manifestó en escenarios importantes durante sus primeras dos décadas (más que en una vez, perdiendo la final de la Conferencia del Este de 1996-1997 por 4-1 frente a los Chicago Bulls de Michael Jordan), el equipo de Miami pudo disfrutar de un notorio y talentoso crecimiento en poco tiempo, comparado a otras instituciones que residen en la liga desde sus inicios en los 50´.

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El rumbo del equipo dio un giro positivo cuando Pat Riley pasó del banquillo a cargos administrativos en el 95´. Pat inundó con esperanzas desde que llegó como entrenador a South Beach, y no era para menos, ya que el origen del 'Showtime' comandado por Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar fue bajo su cargo; el traslado de su experiencia a la presidencia de operaciones incrementó emociones. ‘El Padrino’ se puso los pantalones para ser el responsable de atraer a distintas estrellas a la joven franquicia, tales como el duo de Alonzo Mourning y Tim Hardaway.


Esta dupla significó un parteaguas en la historia de la institución. De su mano, El Heat se transformó en un equipo competitivo y se convirtió en el 'hermano incómodo' en Florida. Es de señalar que para ese momento el Magic de Orlando vivía una realidad distinta, con estrellas como Shaquille O'Neal y Anfernee 'Penny' Hardaway guiándolos a finales.

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En sus primeras campañas como dupla letal, Tim y Zo se encargaron de regalarle a Miami sus primeros cuatro títulos de División Atlántico al hilo. Su temporada estreno comandaron al equipo para finalizar con un récord de 61-21. El Heat terminaba por primera vez en su historia con un balance mayor a dos victorias sobre sus derrotas (récord máximo antes de la temporada 96´-97´ de 42-40, logrado solo en el 96´y en el 94´). En esa misma temporada, Tim terminó con 20.3 ppp, 3.4 rpp y 8.3 app; por el otro lado, Zo acabó con 19.9 ppp, 9.9 rpp, y 2.9 tpp. Sin embargo, a pesar de que las cosas comenzaron a pintar con mejores colores, el Heat continuaba sin poner su flama dentro de las finales de la NBA.


El arribo de Dwyane Wade

Claramente las cosas cambiaron para los nuevos 'Bad Boys' en el siglo XXI. El arribo del drafteado 'D-Wade' (2003) junto con la incorporación de ‘Shaq’ (2004) fueron los factores esenciales para que Miami se vistiera de equipo grande. Después de que 'Shaq Fu' abandonara a los Lakers por la puerta trasera, conseguir un campeonato con sus nuevos compañeros era su única misión y Wade se encontraba en el mismo canal. Sin importarles las críticas, Miami llegó a las finales en 05´-06´ y guiados por un inspirado Wade (MVP de aquellas finales), Miami obtuvo un primer anillo histórico luego de remontar un global de 0-2 ante los Mavericks de Dirk Nowitzki.

Tristemente la celebración duró poco en el estado de Florida, puesto que no lograron pasar de la primera ronda de playoffs las siguientes cuatro temporadas. Esto ocasionó que la franquicia diera un paso atrás para analizar el bache dentro del que se encontraban y O´Neal fue uno de los varios jugadores que hicieron maletas.

La llegada del 'Big Three' y el comienzo de la década

La despedida de un veterano Shaquille O´Neal dejó un sabor amargo, pero las sensaciones se tornaron dulces cuando LeBron James, desesperado por conseguir su primer título, se puso la casaca de la institución de South Beach. Además, Chris Bosh dejó la ciudad de Toronto para formar el 'Big Three' a lado de LeBron y Wade en el 2010. La reconstrucción de un equipo que pareció haberse coronado por suerte fue rápida, tanto que sobran los dedos de una mano para contar los años que tardaron en adjudicarse con más estrellas. Es aquí cuando la semilla sembrada por Rothstein comenzó a germinar más que nunca.

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El Heat de Miami se transformó en el equipo más temido de la NBA, ya que hasta el momento pocos eran los que enfilaban a tres estrellas en su equipo. La ecuación favorita de la liga era juntar a dos atletas cumbres y con tal dúo buscar títulos. Ahora, con tres figuras de talla mundial todos veían a Miami con una clara ventaja sobre los demás y eso no fue bienvenido con sonrisas. Además, los jugadores de Florida no escondían ese mismo sentimiento de superioridad.

La primera campaña de esta nueva era no fue la esperada (2010-2011); sí llegaron a las prometidas finales de NBA, pero cayeron ante los Mavs de Dirk. Fue un final feliz para todos (menos Miami) dado que el Heat se había consagrado por completo como los nuevos villanos del cuento. Sin embargo, desde la perspectiva de las tierras floridanas, perder esas finales fue un fracaso total.

La siguiente temporada (2011-2012) no hubo quien detuviera el camino de un Miami comandado por James, Wade y Bosh junto con un buen banquillo (Mike Miller, Shane Battier, Norris Cole, Udonis Haslem y Mario Chalmers). Los dirigidos por Erik Spoelstra orquestaron un buen papel en la postemporada frente a equipos como los Knicks de Carmelo Anthony y los Celtics de Ray Allen, Rajon Rondo y Kevin Garnett. En la fiesta más grande de la liga se enfrentaron a un joven Thunder con Kevin Durant al mando, pero, a fin de cuentas, fue una final controlada por el Heat. Miami consiguió así el segundo anillo en su historia y LeBron recibió los MVPs de temporada regular y de las finales, además de por fin lograr obtener el tan añorado primer título de su carrera; Dwyane alcanzó su segundo anillo y Bosh ganó su primero.

Aquel campeonato significó el inicio de una nueva era de dominio, siendo la siguiente campaña una exitosa defensa por el título (2012-2013). Las nuevas incorporaciones de Ray Allen, Rashard Lewis y Chris Andersen llegaron para aportar mucho a los nuevos campeones, ayudando a que el camino a las terceras finales de NBA consecutivas para el equipo fuera más sencillo.

Posteriormente, los de South Beach y los Spurs de San Antonio entregaron una final realmente emotiva. Muchos recordarán el sexto partido de la serie, en el que Miami se encontraba cinco puntos abajo con menos 30 segundos en el reloj. Los triples del ‘Rey’ y de Ray Allen metieron a el Heat en tiempo extra, donde se llevaron la victoria. En su segundo séptimo juego de la temporada, la franquicia de Florida saboreó el doblete de títulos y se reafirmó como el nuevo mandón en la NBA.

La temporada 2013-2014 se convirtió en la cuarta final consecutiva en la que Miami ponía su pie en las finales de la NBA, aunque esta vez la historia terminó bruscamente. Los mismos Spurs tomaron venganza y les arrebataron con calma su tercer anillo al hilo (4-1), donde Kawhi Leonard terminó como MVP de las finales.

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Este resultado fue la causa para que LBJ decidiera regresar a casa con los Cleveland Cavaliers, dejando a Miami con un vacío, el cual se vio reflejado en la primera temporada de la era post-LeBron.

Una reconstrucción rápida

Miami terminó con un terrible récord de 37-45, sin lugar en los playoffs y con un nivel vergonzoso. Característico de la institución, la reconstrucción y buena adaptación del equipo fueron fugaces para regresar a ser competitivos. Hassan Whiteside y Goran Dragic fueron de los primeros jugadores en comandar la reconstrucción.

Posteriormente, Dwyane Wade anunció su salida la siguiente campaña y Chris Bosh ya no pudo participar en los planes del equipo debido a problemas en sus exámenes físicos, por lo que Pat 'Godfather' tuvo que improvisar una nueva reconstrucción.


“Buena suerte. Nosotros debemos seguir adelante, porque los jugadores van y vienen, pero las franquicias se quedan” – Pat Riley sobre la partida de Dwyane.

Después de aquellos acontecimientos, la tarea de reemplazar a uno de los pocos jugadores que cuentan con número retirado en South Beach fue todo menos sencilla.

Para sorpresa de muchos, Pat volvió a armar un roster de alta calidad en menos de cinco años y hoy se encuentra cosechando una vez más los frutos de su inteligencia administrativa. El equipo actual de Miami maneja un gran juego de balón colectivo, lo cual se puede ver reflejado en la carga de puntos. En el sexto juego de las finales de conferencia frente a los Celtics de Boston, solo dos jugadores no lograron rebasar las 10 unidades. Además, Miami aprovecha el actual estilo ofensivo de la liga para manifestar su defensa por zona. Y podemos sumar que este equipo presume de contar con un excelente balance entre potencia juvenil y experiencia.

Perros de caza

Jugadores como Jimmy Butler, Andre Iguodala y el esloveno Dragic son importantes piezas experimentadas en el equipo todavía dirigido por Spoelstra; Bam Adebayo y Tyler Herro son la explosividad joven que Miami extrañaba y apostar por jugadores como Duncan Robinson son los factores que hoy posicionan de nuevo a la franquicia en una Final de NBA, con posibilidades de obtener su tercer anillo en la última década. Y para sorpresa de muchos, de hacerlo, empatarían a los Warriors de Steph Curry, KD y Thompson como franquicia más ganadora de los últimos diez años. Nada mal para un equipo poco comentado al momento de hablar de pesos pesados.

Otro factor clave, y probablemente el más importante, es que el Heat de Miami que hoy vemos en las duelas está repleto de jugadores con un camino rocoso. Figuras como Jimmy Buckets y Dragic han llevado puesta la casaca de 'underdog' durante toda su carrera, e incluso algunos integrantes del equipo, como el mismo Butler, podrían contar una dura historia digna de la pantalla grande. Podríamos decir que este roster está formado por 'perros de caza', listos para aprovechar las pequeñas oportunidades que se presentan en la vida, con una visión y estilo únicos. Se han convertido en quienes nadie voltea a ver (o volteaban), los apartados por única naturalidad, como el caso de Duncan Robinson, por quien ningún otro equipo estiró su mano. Ahí emana la esencia del actual Heat de Miami, quienes intentarán incendiar todas las duelas que puedan.

Sea cual sea el resultado de la final de una de las temporadas más extrañas en la NBA, los jugadores de South Beach han demostrado que se puede avecinar una nueva etapa de dominio y alegrías para los floridanos.