Desde los inicios de la NBA, originada de la fusión de la NBL y la BAA en 1949, los Lakers han gozado de distintas etapas de oro. El equipo comenzó con cinco campeonatos conquistados en las primeras seis campañas de la actual asociación, todavía residiendo en Minneapolis. Pasaron casi dos décadas, junto con siete finales perdidas, para que los Lakers disfrutaran de su primer título como californianos en la temporada 71’-72’ frente a los Knicks responsables de conseguir los únicos dos campeonatos para la franquicia neoyorkina. En ese mismo tiempo establecieron un récord de momento con un registro de 69-13 en la temporada regular de la mano de Jerry West y de Wilt. Como dato curioso y triste, Elgin Baylor se retiró a mitad de la temporada 71´-72´ debido a una lesión de rodilla, e irónicamente, al final de la temporada los Lakers consiguieron el mencionado título, consagración que se le negó a Baylor durante toda su carrera.

Estrellas se fueron retirando, entrenadores rotaron y el equipo incluso cambió de propietarios. Todo esto ocasionó que los angelinos sufrieran algunos años de sequía, pero la década de los 80´s fue, sin duda, una de las etapas más gloriosas para la institución. Cinco años tuvo que esperar Kareem Abdul-Jabbar desde su arribo en 1975 para que la administración armara una dinastía que cambió a la NBA con el mítico 'Showtime' y una de las sonrisas más idolatradas de la historia de la liga, Earvin 'Magic' Johnson. 

Magic se incorporó a los Lakers gracias a que los angelinos negociaron sus posibilidades en el draft de 1979 con el Jazz de Utah, además de haberles ofrecido a Gail Goodrich, una de las claves para su último anillo siete años atrás. Algunas personas se preguntaron si valdría la pena dejar ir a una de sus figuras por un rookie de Michigan y el contexto social de aquel momento sembró dudas al respecto. Sin embargo, el pasado de Earvin respaldaba al movimiento, ya que acababa de liderear a la Universidad Estatal de Míchigan para conquistar la NCAA con 17.1 ppp, 1.6 rpp y 7.9 app. En la fiesta final de la NCAA, vencieron a la Universidad de Indiana State, donde militaba la leyenda Larry Bird, con quien formaría una de las mejores rivalidades en la historia del deporte. El arribo del “príncipe de Los Ángeles” significó más que ser un compañero común en la carrera de Abdul, brindándole una nueva cara al entonces veterano treintañero y nutriéndolo de energía, tanto, que las asistencias de Johnson le alcanzaron para superar a Wilt Chamberlain como máximo anotador en la historia de la NBA rebasando sus 31.419 puntos. La segunda etapa de oro para los Lakers, y la primera como equipo costero, significó cinco finales adueñadas de ocho jugadas en diez años, el nacimiento del “Showtime” y presenciar a una de las mejores duplas del baloncesto.

La última etapa de gloria fue un poco segmentada y con algunos baches de por medio. Con la novedad de Jerry West funcionando como director de operaciones, la dupla Shaquille O´Neal-Kobe Bryant llegó como una que devolvería triunfos al equipo. Lo prometido fue cumplido y los jóvenes fenómenos se encargaron de regalarle tres campeonatos seguidos a la franquicia de LA (2000, 2001, 2002). Diferencias, egos, cambios administrativos y lesiones ocasionaron una reconstrucción del equipo tricampeón, la cual dio frutos cuatro temporadas más tarde, con dos ligas conquistadas con mucho esfuerzo de Kobe Bryant y de un joven Pau Gasol (2009 y 2010).

Dichas épocas de gloria se sienten muy distantes a lo que han vivido los Lakers en los últimos años, incluso ausentándose de los escenarios importantes por un largo periodo. Es claro que, al igual que la vida y la sociedad, el baloncesto ha sufrido de múltiples cambios, principalmente en la manera de entender y jugar el deporte. El dinamismo global no solo ha afectado en ramas de comercio y cultura, sino que la globalización ha logrado entrar también dentro del deporte ráfaga y esto ha dificultado la continua adaptación en ciertos equipos.

El estilo en que se juega el baloncesto actual también es muy distinto al que se jugaba hace diez años, alejando cada vez más las posiciones de tiro preferidas y aumentando la velocidad del movimiento de balón. Mucho ha cambiado desde que Chris Ford anotó el primer triple en la historia de la liga el 12 de octubre de 1979. Durante los inicios de los 90', el porcentaje de triples era de 9.9 intentos por partido, mientras que la conversión apenas rozaba un 3.3. Si saltamos hasta la temporada 2009-2010, los triples registraban un 18.1 de intentos en cada encuentro; actualmente los intentos detrás de la línea de los tres puntos rebasa los 30 lanzamientos en cada juego, un incremento bestial. La versatilidad es un factor que de igual manera ha conseguido ser protagonista de este nuevo estilo, utilizando a un jugador en diferentes posiciones inclusive en una misma mitad de partido. Además, la NBA ha expandido sus horizontes más que nunca, reclutando jugadores que aportan su propio carácter a las duelas norteamericanas y esto lo podemos apreciar con jóvenes que llegaron para comerse la liga, tales como Giannis Antetokounmpo y Luka Doncic.

Los Ángeles Lakers es una de las franquicias que ha vivido de los brillos del pasado durante la última década en consecuencia de la falta de adaptación, siendo el título conseguido en 2010 su más reciente consagración. La última adquisición estrella proveniente de territorios extranjeros fue el mismo español Pau Gasol hace doce años. Varios jugadores de alto potencial como Steve Nash y Dwight Howard también pasaron por las filas angelinas, pero sin recompensa alguna. La mala gestión en los despachos del equipo comenzó a manifestarse en las duelas y el resultado fue una racha negativa de seis temporadas sin poder disfrutar de un lugar dentro de los playoffs.

Cuando Kobe colgó las zapatillas, la institución californiana se quedó con un vacío y sin una súperestrella que lo llenara debido a la poca adaptación al nuevo baloncesto. Muchos fueron los momentos difíciles que la popular franquicia de Los Lakers sufrió hasta que las oficinas comenzaron a empujar los botones correctos y, desde la llegada de LeBron James en el 2018, la afición costera recuperó la esperanza. Los resultados de la primera temporada de la nueva estrella angelina no fueron los esperados debido a lesiones y la dependencia a un solo jugador, estrategia que mostraba la institución en los años pasados.

Para no volver a cometer los mismos errores en la siguiente y actual temporada los Lakers forraron a sus filas para que desapareciera la individualista dependencia total. Las incorporaciones de Anthony Davis, Danny Green, Avery Bradley y el regreso de Dwight Howard pintaban para que el equipo volviera a pisar una final de conferencia.

La talla de zapatos no les ha quedado grande hasta el momento, ya que los comandados por un completo LeBron James, junto con su ceja derecha Anthony Davis, han manifestado un buen basquetbol en la actual postemporada. Con un buen papel en la primera etapa frente a los Trail Blazers de Portland (4-1) y mostrando un todavía mejor nivel ante los Rockets de Houston en las semifinales (4-1). Los números que manifiesta la dupla LeBron-AD son de personajes históricos, firmando 542 puntos, 212 rebotes y 129 asistencias en sus primeros diez partidos de playoffs. Este tipo de estadísticas se encontraban ausentes desde que los dúos Oscar Robertson-Jack Twyman y Jerry West-Elgin Baylor lo consiguieron en la década de los ´60. 

Además, la defensa que proporcionan estas dos súperestrellas del baloncesto suma y origina a una tercera. En palabras de su entrenador Frank Vogel: “Se trata del arma más poderosa que se puede tener en unos playoffs, tan poderosa como una súperestrella. Si tienes una defensa de élite, puede ser tu tercera estrella, es lo que quiero decir".

Ahora los dirigidos por Frank Vogel deberán conquistar a unos motivados Nuggets de Denver, los cuales hicieron historia al ser el primer equipo en lograr dos remontadas de 1-3 en unos mismos playoffs. De ser así, los amantes del baloncesto volverían a presenciar un roster angelino dentro de una final de NBA después de una larga década repleta de altibajos, y tal vez, poder saborear una nueva etapa de oro.