Preocupado, así debería de encontrarse Ernesto Valverde tras el duelo de esta noche en Dortmund. El FC Barcelona puede celebrar este resultado como la obtención de un punto, mientras que el rival seguro terminó amargado lamentando el haber dejado de ir dos unidades en el arranque de la Champions League.

Al término de la campaña pasada, muchos aficionados pedían la cabeza de Valverde, sin embargo, encontró el respaldo de Josep María Bartomeu, quien además completó la plantilla reforzando todas las posiciones. A pesar de ello, el cuadro blaugrana no ha encontrado la brújula y el partido ante los pupilos de Lucian Favre han dejado en evidencia la falta de trabajo (por los lesionados) y la falta de variantes que presenta el técnico español.

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El Borussia fue superior, sobretodo en la segunda parte, y únicamente no festejó esta noche porque encontraron la figura de Ter Stegen, quien se dio el lujo de atajar un penal, que aumentó la polémica en la portería de la selección alemana. 

El buen accionar del conjunto alemán no asombró, pues es algo trabajado y que nos acostumbró desde el año pasado, con la vertiginosidad de Sancho y Reus, además de la contundencia de Alcácer. Lo que llamó la atención fue el Barcelona, que sigue sin tener variantes en los partidos complicados, la carga que someten sobre un futbolista de 16 años y el nivel 'medianito' que ha mostrado Griezmann.

Lo único que pudo festejar Valverde esta noche fue el regreso de Messi, que acompañó a Suárez, pero poco pudo hacer ante su falta de ritmo. Otro que tampoco ha podido demostrar su valía es el charrúa por el mismo tema. 

Regresó Leo, pero el Barça debe estar preocupado.