El Barcelona vive un presente que antes del parón por la pandemia era inimaginable. El campeón de La Liga en 8 de las últimas 11 temporadas se aleja de su tercer título consecutivo dejándoselo en bandeja de plata al Real Madrid, luego de haber empatado tres de sus últimos cuatro partidos.

El panorama actual en el Camp Nou luce empañado, con muy pocas y lúcidas ideas. La ruptura en el vestidor es un secreto a voces que se confirmó con la bronca que hubo tras bambalinas después del partido contra el Celta de Vigo, donde los de Cataluña dejaron en el camino otros dos puntos de oro.

Es evidente que la relación entre los jugadores y Quique Setién es muy fría y distante. El optimismo se esfumó, dándole paso al conformismo y pesimismo. Sin chispa para correr, sin garra para pelear una pelota y sin ingenio para desbaratar el esquema del equipo rival es como el Barca saca a flote sus carencias y comienza a despedirse del título liguero.

En plena cuarentena, justo antes de volver a las canchas, afirmaron que el parón les vino como anillo al dedo, que los jugadores estaban como auténticas máquinas, que física y mentalmente estaban a tope pero cuando la pelota empezó a rodar, todas esas palabras se fueron al suelo.

Mal y de malas

Su máxima figura y capitán, Lionel Messi, no se halla en el terreno de juego, no se logra poner frente al arco o hilar una jugada de gol y lo más preocupante es que mentalmente no mas no anda, se le nota en sus gestos, en su poco entusiasmo, serenidad y alegría.

Por mencionar a algunos de los referentes, Luis Suárez, Rakitic, Sergio Busquets, Arturo Vidal, carecen de idea y creatividad. El cuerpo técnico expone su incapacidad táctica para ajustar en los 90 minutos, conforme marcha el partido, la reacción en el banquillo es nula. Lo único rescatable es la decisión de echar al campo el talento de Riqui Puig (porque vaya que juega el muchacho), sin embargo, queda corto cuando las demás tuercas del reloj no giran al parejo.

A esto hay que sumarle el pobre rendimiento de sus últimos fichajes, quienes no lograron aportar lo que se esperaba como Philippe Coutinho, Ousmane Dembélé y el más reciente Antoine Griezmann, quien en el partido contra el Atleti apenas alcanzó a tocar la pelota ya que entró en los últimos minutos de juego. Y la cereza en el pastel fue la polémica que se desató por el intercambio que realizaron con la Juventus, al traer a Miralem Pjanić y darles a Arthur Melo.


El 'consuelo'

Desde el ya lejano 2004, el Barcelona sólo ha cerrado una temporada (2007-08) sin títulos, siempre ganaba un torneo de consuelo, pero en 2020 corren el riesgo de acabar la temporada en blanco.

Es casi imposible pensar en salvar La Liga, la Champions alumbra ya no como una ilusión ni tan sólo como una obsesión, es, simplemente, el torneo salvavidas con el que maquillarían una irregular temporada.

Al cabo de seis meses se demuestra que el despido de Ernesto Valverde no trajo ninguna clase de mejoría ni felicidad al Camp Nou. Necesitan pensar en alguien de casa, con ADN culé, para darle un nuevo rumbo a este F.C. Barcelona.