La novela del verano terminó como empezó: con un Neymar frustrado pidiendo a gritos su salida de París. Luego de embolsar 222 millones de euros en las arcas del FC Barcelona y ganarse el odio de la afición culé, el astro brasileño terminó por arrepentirse del movimiento más caro en la historia del fútbol.  'Ney' vivió un sinfín de lesiones y nunca se convirtió en el ídolo que necesita el cuadro parisino, además de que un joven de 20 años fue quien en realidad está brillando con el PSG. 

A pesar de lo anterior, la directiva blaugrana perdonó y no dudó en ir por el delantero cuando se enteró de su deseo de volver. Aunque rompieron el mercado con un fichaje de 120 millones por Griezmann, Bartomeu y compañía no escatimaron en la parte económica y fueron con todo por Neymar, sin embargo, el PSG no estaba dispuesto a dejar ir al jugador por menos de lo que les costó, sabiendo que su valor ha ido a la baja considerablemente. Al final, ni una ni otra, y la novela acabó igual.

La duda que surge es que si Neymar era verdaderamente necesario en la plantilla de Ernesto Valverde, luego del fichaje del francés, quien se adhirió a Messi, Suárez y Dembélé. No cabe duda que futbolisticamente el ex de Santos iba a aportar muchísimo, además de su excelente relación con los delanteros sudamericanos. Aunado a esto, mercadológicamente no hay mejor 'deal' para Nike, considerando que Messi es Adidas y que la Juventus de Cristiano es patrocinada por el rival.

Sin embargo, la llegada de Neymar iba a ser una bomba de tiempo. El choque de egos en el vestidor con un Valverde en la cuerda floja iba a ser algo difícil de llevar. Los problemas extra cancha siempre han estado presentes con el ’10’ de Brasil y este año no fue la excepción. Por último, las lesiones han mermado su nivel al grado que solo disputó 28 partidos en la temporada 18-19. 

Neymar es un grandísimo jugador, destinado desde joven a ser de los mejores del mundo, pero hoy, a sus 27 años, parece estar muy lejos de ganar el próximo Balón de Oro. Es por ello que, una riesgosa operación del Barcelona, que pudo causarle grandes problemas financieros, aunado a una verdadera incógnita en cuanto al nivel del brasileño, era una apuesta sumamente arriesgada. Por ello, la novela del verano terminó como empezó.