Lo que parecía un mal chiste se convirtió en realidad, el Ascenso MX ya no será parte del fútbol mexicano. Hace unos días, se oficializó la desaparición de dicha liga en busca de alcanzar metas y objetivos, según Enrique Bonilla, los cuales siguen siendo muy dudosos. Probablemente los goles que piensan anotar los dirigentes del balompié mexicano sean muy positivos, pero sin duda no fue el mejor momento para accionar el remate que dejó a muchas personas sin su sustento de vida de la noche a la mañana.

Indiscutiblemente, la liga de ascenso se convirtió poco a poco en un torneo olvidado, no solo por patrocinadores, televisoras y dirigentes, sino también un torneo olvidado por los mismos aficionados. Todo lo anterior provocó que lo que era la segunda división mexicana, se transformara en un nido de problemas, sin un desarrollo real de jugadores y una falta de motivación para el futbolista ante la cancelación de los ascensos.

Ahora, el camino a seguir está repleto de baches e interrogativas, siendo la principal duda: ¿por qué 8 equipos del ascenso votaron por la desaparición de su propia liga dejando a los 4 restantes solos en la lucha por la permanencia? Aunado a lo anterior, se especulaba que Cimarrones también estuviera en contra de cancelar el ascenso, pero de último momento el club cambió de bando, siendo su voto el último clavo en el ataúd llamado 'Liga de Desarrollo'.


Exactamente, lo planeado es la creación de una liga de desarrollo para jugadores sub-23 y así incrementar las posibilidades de generar un semillero de jóvenes talentosos para que el fútbol mexicano siga construyendo calidad. Al mismo tiempo, eliminar las multipropiedades y aumentar el número de participantes en la Liga MX, de 18 a 20 equipos, en búsqueda de que éstos alcancen una estabilidad en todos los ámbitos (deportivo, financiero, comercial, desarrollo, etc). 

Los nuevos integrantes del máximo circuito llegarían con la llave del dinero (algo que no sería la primera vez que ocurre en nuestro amado balompíe nacional). Los elegidos a subir de categoría tendrán que pagar la suma de 30 millones de dólares, pero se especula que las franquicias que no tengan posibilidad de pagar dicha cantidad, se les aceptarán pagos a plazos. Esta situación daría respuesta al por qué ciertas escuadras del Ascenso MX votaron a favor del movimiento, esperando que buenas relaciones acepten su bienvenida a la primera división.


Lo frágil del proyecto propuesto por la mayoría de los dueños de la Liga MX se encuentra en una potencial falta de competitividad profesional, ya que muchos reclaman que el Ascenso MX, próximamente 'Liga de Desarrollo', terminará siendo un torneo sub-23 de jugadores mal pagados y desmotivados por las pocas oportunidades de llegar al máximo circuito. No obstante, no hay que hundir a un barco que apenas está por zarpar, puesto que las intenciones de los que visten de traje y corbata es revolucionar al fútbol de nuestro país con una visión a futuro.

Una de las disputas más fuertes dentro de los cambios que están ocurriendo, es la posibilidad de que el fondo de todo esto sea unir la Liga MX con la MLS para formar una masiva liga norteamericana. Sospechas de lo anterior se acercan cada vez más a la realidad al unir los hilos de un plan que no lleva poco tiempo en las juntas de los dirigentes mexicanos. Y como si fuera coincidencia, el Mundial de 2026 se encuentra a unos cuantos mañanas, certamen en el que está planeado que la pelota ruede en césped mexicano, estadounidense y canadiense.


En la vida siempre existirán cambios, para bien o para mal, el tiempo dará la respuesta. En el caso del balompié nacional no será distinto, claro que siempre se esperarán que éstos sean positivos, cambios que nutran al deporte y aumenten el nivel competitivo. Ante todo lo ocurrido con el ya desaparecido Ascenso MX, queda esperar para poder analizar si en esta circunstancia, el fin justificó a los medios.